El anti-Romeo

Es guapo, encantador, simpático, caballeroso, tienen química y te diviertes a su lado. Besa bien (y lo demás también), y te gusta y le gustas; y entonces tienes esos cinco segundos de locura en los que te da por creer que es el hombre perfecto.

Hasta que….

Abre la boca con la intención de decirte un piropo, y la falta de filtros de su cabeza convierten la flor en un espinoso cactus.

Historias de chicos que abren esa linda boquita y acaban dándonos un macetazo de esos que marean, sobran; y las recuerdo ahora porque el pasado 14 de febrero –fecha que a título personal no suelo festejar, porque esto de querer se me da 365 días al año- me encontré con dos llamadas perdidas de un prospecto a galán. Estábamos en distintos países y, si bien es cierto que San Valentín no es una fecha que me importe demasiado, me pareció un lindo detalle de su parte.

Hasta que…

Al preguntarle si me había llamado, su respuesta fue: “Sí, pero no quería hablar contigo, sólo estaba probando mi nueva app”.

¡TOINGGG!

Y entonces comprendí que hasta el más encantador de los Romeos lleva un Shrek en las entrañas. Porque es verdad que no ando por la vida deseando un regalo de San Valentín, pero tampoco esperaba un “anti-regalo” de esa naturaleza.

Varias carcajadas después, me puse a recordar aquellos casos de estudio en los cuales el salvaje cavernícola ha gobernado sobre ese guapo hombre que nos hace suspirar. Y no, no han sido pocas. Nomás miren:

  • Mi amiga Justine estaba en el precioso parque de la ciudad donde vive, recostada a la sombra de un cerezo al lado de su amado hombre, viviendo uno de esos momentos románticos que nos hacen sentir protagonistas de nuestra propia chick flick. Derrochaban amor. Ella, leyendo su Cosmo y él, acariciando su cabello le dijo: “mira, mi amor, esa pareja de enfrente cree que puede quererse más que nosotros”, “nunca, chiquito mío”, respondió la empalagosa novia.

Además, fíjate, mi amor, su mujer es más fea que la mía, ¡ganamos! (¡PLOP!)

Él le dijo: Fea

Él le quiso decir: Bonita

 

  • Hace años, cuando era Coordinadora Editorial de una revista, conocí a un fotógrafo sexy, guapo y caballeroso que me invitó a la entrega de premios de arte aquel viernes que parecía perfecto, y así fue: él y su minicooper negro, mi vestido que hacía juego con su traje, la noche estrellada, la temperatura perfecta. Y al calor de la charla, el interfecto se aventó esta joya:

“Siento que entre más jóvenes, más mal habladas son las chicas… y tú eres de las más educadas que conozco”.

Él me dijo: Vieja

Él me quiso decir: Educada

 

  • Mi amiga Ana llevaba par de meses saliendo con un argentino de ojos pre-cio-sos que además cocinaba como los dioses, o sea, había encontrado a su fuck buddy perfecto. Cuando ella creyó que nada podía salir mal, el interfecto la citó en su depa y en medio de una cena espectacular, y así, sin tantita anestesia le dijo: “¿Te quieres casar conmigo?”. Ella puso ojos de huevos fritos y en un arranque de sentido común le preguntó por qué habrían de casarse. Entonces, Gustavo le dijo la frase más antiromántica en la historia de la humanidad:

“Pues porque te caen bien los argentinos, así que en mi país seguro te adaptas pronto… y lo fundamental: eres de ascendencia judía, ¡mi mamá te va a amar!”

Él le dijo: “Eres el perfecto business plan”

Él le quiso decir: “Estoy enamorado de ti”

 

  • Mi amigo Paul estaba planeando la fiesta de cumpleaños de su novia y decidió que para no meterse en berenjenales, nos citaría a todos los amigos en un bar. El anti – Romeo en cuestión le expuso el plan a su amada así:

“Todos nos vamos al bar y que cada quien pague lo suyo. Yo pago lo tuyo, lo mío y lo de mi vieja”.

Él le dijo: “Tengo novia y amante”

Él le quiso decir: “Yo me encargo de nuestros gastos, mi amor”.

 

A estas alturas del poema ya entendí que los procesos de comunicación de los hombres suelen ser mucho más simples que los nuestros:

Paso 1: les llega una idea a la cabeza

Paso 2: la escupen

No piensan si estará bien estructurada, si es bien intencionada, si el piropo sabe a chamoy, o si están firmando su sentencia de muerte. No piensan si es flor o cactus. Por el simple hecho de que tienen la boca conectada con el pie.

¿Qué hemos hecho mis amigas y yo en todos esos casos? Lo único viable: reírnos con ellos y, si es que sus nobles acciones, más que sus torpes palabras lo merecen, comérnoslos a besos.

Felices pasos

2 comentarios sobre “El anti-Romeo

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