Cuando ella me rompió el corazón

**** SPOILER ALERT ****

Si no han visto la última temporada de House of Cards, pasen de largo (no acepto reclamaciones). Y si sí la vieron…

¿También a ustedes Claire Hale A.K.A Claire Underwood les hizo pedazos el corazón?

No había necesidad de llevar a ese punto una de las series más gustadas y polémicas de los últimos tiempos. No había necesidad de hacer con un grito feminista lo que nuestra Claire le hizo.

En principio, House of  Cards fue probablemente la serie que catapultó la plataforma de Netflix al mainstream , debido a la impecable producción, guión e historia que contenía. Frank Underwood tenía todo para ser el villano perfecto de la pantalla entre otras cosas porque, a pesar de ser un hijísimo de la chingada, tenía el detallazo de hacernos a nosotros, a todos los que lo veíamos del otro lado de la pantalla, sus cómplices. Nos miraba a los ojos y nos confesaba los más siniestros pensamientos que rondaban en esa cabeza tan macabra como apasionante. Porque sí, su inteligencia y su carácter mordaz era, como en otros casos, un afrodisiaco seguro (saludos al caballero que acompaña mis pasos).

En fin, que cuando más clavados estábamos con Underwood, el actor encargado de darle vida, Kevin Space, se vio envuelto, como tantos colegas suyos en la industria, en un escándalo donde se le acusaba de acoso sexual a distintos hombres.

Y pues tanto Netflix como los productores de la serie hicieron lo que es políticamente correcto, sobre todo en estos tiempos donde TODO AQUELLO QUE NOS E HAGA COMO NOSOTROS QUEREMOS, es considerado, no políticamente incorrecto sino digno de la hoguera.

Y fue ahí donde, aprovechando la coyuntura, nuestra querida y admirada Robin Wright se puso las pilas y, en un momento donde el movimiento feminista es probablemente uno de los temas más mediáticos del momento, sacó la casta: Primero, hizo una campaña pública para exigir que su salario fuera igual al de su partner en la serie y puso sobre la mesa la discusión de la diferencia salarial entre los géneros, no solo en Hollywood sino en todo el mundo. Bravo.

Segundo: agarró el toro por los cuernos y tomó el rol principal en la serie, una vez que los altos mandos decidieron despedir a Space. Tomó el rol principal y ostentó su crédito como productora ejecutiva. Bravo.

Ahí estamos los fans de la serie viendo a esa mujer regia, elegantísima (juro que he intentado tomar el celular con el mismo estilo que lo hace ella, y la última vez por poco fue a dar al fondo de una olla con espagueti), con porte impecable, tomando las riendas de la serie en la vida real, y de presidenta de Estados Unidos en la ficción.

Debo confesar que de pronto el exageradísimo discurso feminista radical me empezó a poner de nervios, pero también entiendo que los guionistas tenían que hacer maravillas para sacar adelante el proyecto una vez que mataran no solo al protagonista, sino a un protagonista con tanto peso como Frank Underwood, así que seguí viéndola…

¿¡Y TODO PARA QUÉ!?

Para que Claire no solo presumiera de lo manipuladora que puede llegar a ser una mujer, sino que recurriera al más vil, barato, chafa y ruin truco al que recurren las mujeres cuando quieren conseguir algo

. Un minuto nos cuenta a nosotros, a sus cómplices detrás de la pantalla, que sus abortos han sido voluntarios porque lo de la maternidad no es lo suyo (postura absolutamente válida, por supuesto); y al siguiente utiliza el más antiguo truco para “arruinar a sus enemigos”: le informa al mundo que está esperando una bendición; producto por cierto de la última noche que pasó con su difunto marido.

¿Neta? ¿Había necesidad de que un grito feminista acabara diciéndole al mundo que una mujer en la posición de un hombre, siempre, SIEMPRE, puede ser peor que él?, ¿Neta una de las series más exitosas de todos los tiempos tenía que acabar con algo tan… tan… tan Cuna de lobos donde la villana, cuando se siente acorralada le da por embarazarse, no por deseos de maternidad, sino por tener una herramienta de manipulación?

No, no había necesidad de meter un recurso tan Rosa de Guadalupe. Y no, no creo que las mujeres necesariamente tengan que ser peores personas cuando ocupan el papel de alguien muy malo. Había mucho por hacer, y mi Claire en vez de aprovechar una oportunidad tan maravillosa, prefirió demostrar cuan manipuladoras pueden (podemos) ser las mujeres solo porque tenemos la capacidad biológica de concebir un hijo.

FELICES PASOS

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