Querida yo del año 2000

No es la primera vez que te escribo por estas fechas pues justo cuando Vicente Fox ganó la presidencia de México tú, esa chica inquieta, desesperada y de mal carácter estaba entrando al altar, tal como dictan las buenas costumbres, para unirse al lado del chico de los sueños de su familia por el qué, ¿para qué te miento?, no sentías nada parecido al amor.

Eras joven y bien bruta, la verdad (ahora tal vez ya nada más seas bruta), y pues sí, los años que siguieron a tu matrimonio no fueron ni remotamente lo que se supone que habías leído en los cuentos de hadas (salvo por los capítulos de las brujas, pero esa es otra historia) y, tras la muerte de tu padre unos cuantos años después tu vida se convirtió en una auténtica pesadilla.

Pero no quiero que te apaniques, de todos modos, no tienes más remedio que andar el camino así que serénate. No voy a mentirte: la vas a pasar mal pero aún a punta de madrazos te convertirás en todo eso que deseabas ser cuando eras niña. ¿Te acuerdas que no jugabas a las muñecas sino a la ejecutiva? Bueno, no quiero darte muchos spoilers pero vas a conseguir mucho más de lo que soñabas cuando jugabas a ser escritora bajo las sábanas.

Tras tu divorcio entenderás que el amor y el matrimonio no siempre tienen mucho que ver (en tu caso no era nada), pero después te vas a enamorar, no mucho, eso sí: te volverás cautelosa luego de que tengas una historia de amor de ésas que crees que son irrepetibles, pero con el paso del tiempo irás entendiendo que no somos ni únicos ni especiales.

La mala es que vas a seguir dándote de golpes, no solo en el amor sino en la vida en general; la buena es que de cada uno irás aprendiendo y te irás sintiendo con el paso de los años mejor contigo. Vas a descubrir que eres fuerte sin dejar de ser la niña dulce que se colgaba por horas del cuello de papá; vas a darte cuenta que eres mucho más capaz de lo que la gente creía y habrá par de circunstancias que te harán sacar un liderazgo que no imaginabas, cuando eras pequeñita e insegura, que podías llegar a tenerlo.

No desesperes con tu mamá, que al final se convertirá en tu más grande cómplice. Tampoco sufras mucho por amistades porque la vida te dará gente maravillosa y sí, además de historias de sábanas casuales (te volverás menos prejuiciosa, confía en mí), volverás a encontrar a una persona con quien quieras, aunque de manera menos ortodoxa, andar el camino.

Antes de lo que te imaginas vas a aprender a disfrutar de tu soledad e incluso, en más de una ocasión, estar sola será decisión tuya. Vas a viajar incluso más de lo que habías soñado, y te harás de amigos entrañables que se convertirán en estrellas de tus grandes aventuras. Tu hermano con el que tan mal te llevabas se convertirá en confidente y cómplice, y harán de los martes y el malbec sus momentos especiales.

Un día te vas a dar cuenta que no queda mucho de esa chica que entró al altar sin tener idea de lo que le esperaba en el futuro; vas a cometer errores monumentales, pero aprenderás humildad y aprenderás a dejar atrás. Incluso un día, la vida te cruzará con gente que creías que detestabas y te darás cuenta, contrario a tus pronósticos, que no eras tan rencorosa.  Algo que te va a encantar es que no te volverás a hacer más víctima que de ti misma y entenderás que al final todos son circunstancias. Y sí, cargarás en la deuda más de un corazón roto.

Dejarás el tequila por el mezcal, la coca normal por la coca cola light, ¡te vas a hacer más de un tatuaje! y te lo juro: ¡Vas a dejar de fumar! Eso sí: el hambre no se te va a quitar nunca y ya más cerca de la menopausia vas a tener qué bajarle a los tamales por el bien de esa cinturita que tanto te gusta. Harás cosas de las que no te creías capaz y ojo, no de todas te vas a sentir orgullosa; pero como un regalo extra de esta vida que tanto amas: irás a muchos más conciertos de Sabina de los que imaginabas.

En el camino entenderás la importancia de estar bien contigo y de pagar las consecuencias de tus actos sin importar qué opinen los demás (ya no te importará no ser la heroína de todas las batallas e incluso, disfrutarás siendo la villana).

¿Te acuerdas ese deseo que pediste de niña en el viaje a Italia con tus padres? Pues cuando me nos lo esperes se te va a cumplir y será mucho mejor de lo que imaginas, confía en mí.

No sé si en veinte años más te vuelva a escribir (confío que sí porque ahora te portas bien, haces ejercicio, te cuidas más, tomas agua, te desvelas menos), ni sé qué te vaya a decir pero hoy te aseguro que todo ha valido la pena.

Hoy, empiezas a luchar contra las arrugas pero no es un tema que te preocupe, te has convertido en una mujer madura y dueña de su vida. Tienes un círculo íntimo que has elegido minuciosamente y no has tenido empacho en sacar de tu vida y tu camino a quien no te conviene. Eres responsable de tus decisiones y te levantarás cada mañana, serena, mientras te tomas el café de siempre, pensando en que a pesar de todo lo has hecho bien.

Querida yo, cada lágrima habrá valido la pena. Te sentirás muy orgullosa de ti

FELICES PASOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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